convivencia entre dos gatos

Los gatos son territoriales por naturaleza y, por muy buena que sea tu mascota, la llegada de un nuevo minino puede generar todo tipo de reacciones negativas. Por eso es importante que, antes de llevar a casa un segundo gato, nos paremos a pensar cómo hacer la presentación entre ambos. Hay que respetar la singularidad de cada uno de ellos y darles su espacio, si lo hacemos correctamente ayudaremos a sentar las bases para que lleguen a tener una buena amistad.

Antes de introducir un nuevo gato en casa es fundamental conocer el estado de salud del mismo y conocer los riesgos de transmisión de enfermedades infecciosas que pueden contagiar a nuestro gato residente.

La introducción de un nuevo gato en casa debe de ser de forma gradual y su duración dependerá del carácter y comportamiento de ambos individuos, así que debemos ser pacientes y no precipitar los hechos.

1. Preparar la casa

En primer lugar, es necesario preparar la casa para la llegada del nuevo gato. Debemos preparar una habitación para el nuevo inquilino, donde colocaremos juguetes, rascador, lugar donde dormir, bandeja de arena, agua y comida. Todo lo necesario porque durante sus primeros días en casa vivirá aquí y, lo más importante, no dejes entrar en ella a tu otro gato (el que ya vivía en la casa) durante esos días. Por lo que es importante que no sea la habitación donde el gato residente suele dormir.

El día de la llegada a casa del nuevo gato, coloca en una habitación (distinta de la anterior) las cosas favoritas del gato residente. Sólo tendrás que dejarlo allí un rato pero es importante que lo tengas preparado para evitar que entren en contacto antes de tiempo.

Por otro lado, previo a la introducción, debemos realizar un enriquecimiento ambiental de la casa para intentar minimizar el estrés que sufrirá el animal: colocación de lugares elevados para sentirse más seguro, varias bandejas de arena, colocación de difusores de ferómonas sintéticas felinas, etc.

2. Acostumbrarse al olor del otro

El día de la llegada a casa del nuevo gato debes llevar a tu otro gato a esa habitación donde hemos colocado todas sus cosas favoritas. Cierra la puerta y déjalo allí mientras entramos en casa con su nuevo compañero. Lleva al nuevo inquilino a la habitación que le has preparado previamente y cierra la puerta. Ahora ya puedes dejar salir al otro gato, notará enseguida el olor del nuevo inquilino. Es importante que te asegures que no puede acceder a la habitación donde está el nuevo gato.

Debemos colocar la comida que mas les guste respectivamente a ambos gatos, a ambos lados de la puerta, en comederos nuevos, no en los habituales, en los que se mantendrá la comida habitual.

Por otro lado, frotaremos un trapo distinto, en la cara de cada uno de los gatos y se la colocaremos al gato opuesto cuando esté comiendo. Este ejercicio se hará varias veces al día, hasta que ambos gatos toleren el olor del gato opuesto y muestren indiferencia. Una vez pasada esta fase, pondremos incluso frotar los trapos opuestos con cada gato.

Después de esto, podremos incluso llevar al nuevo gato, a una de las habitaciones de la casa alejada de la zona donde se encuentra, para que la explore y dejaremos asimismo al gato residente explorar la habitación del recién llegado.

3. La presentación

El momento ideal para la presentación es la hora de la comida. El propio deseo de comer les ayudará a ignorar cualquier distracción. Si todo va bien, con todos los preparativos que hemos ido haciendo, se reconocerán por el olor y aceptarán estar en presencia del otro durante la comida. Durante este proceso debes supervisar los encuentros e intentar distraerlos para que no se miren fijamente.

Vuelve a separarlos inmediatamente después de la comida y repite el proceso en cada comida, aumentando gradualmente el tiempo que les permites estar juntos. 

4. La relación directa

Usando de nuevo como recurso la comida, colocaremos premios y comidas muy sabrosas cada vez mas cerca uno de otro y fijándonos si hay una conducta positiva, que nos permita el contacto durante periodos mas largos.

Durante todo este proceso, debemos supervisar la actitud y estado de salud de ambos gatos, puesto que algunos individuos no se terminan de adaptar a los cambios en su entorno y los factores estresantes a menudo, pasan desapercibidos. Es esencial, que contactes con tu veterinario si notas cambios de este tipo.

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